Gante (Gent en flamenco, Gand en francés) es una ciudad belga que se encuentra en la confluencia de los ríos Escalda y Lys, situación a la que alude su nombre, derivado del término celta ganda, esto es convergencia. La ubicación no es ociosa pues en el río han encontrado los ganteses su riqueza, por el agua han entrado y salido las mercancías que los hicieron ricos y las piedras con las que levantaron sus casas y sus monumentos.



Basta recorrer las orillas de su puerto medieval, el Graslei, en la orilla derecha, y el Korenlei, en la izquierda, para intuir lo que fue la ciudad, que llegó a tener el privilegio de la comercialización de cereales, recibiendo un porcentaje de los que transitaran por su zona en concepto de impuesto.




Muchas de estas casas que se asoman al río acogían a los gremios, que han sido y son un poder fáctico en la ciudad. Las casas mantienen su prestancia exterior, debidamente rehabilitadas, pero el interior se ha adaptado a los usos de una ciudad moderna.




Testigo de la historia de Gante es su Castillo de Gravensteen, tercera de las fortalezas construidas en el mismo emplazamiento. Lo más antiguo del conjunto es la torre principal, levantada hacia el año 1000, que dominaba toda la ciudad. El conjunto fue construido en la segunda mitad del siglo XII. En el medievo representó el poder de los Condes de Flandes. Después ha tenido distintos usos, incluidos los de almacén, fábrica de algodón o cárcel municipal en el siglo XIX. Actualmente es uno de los atractivos turísticos de Gante. En su interior se ha instalado un museo sobre la vida en prisión y los instrumentos de tortura a lo largo de la historia. Cerca del castillo se encuentra el lugar donde se ejecutaban a los condenados por los condes.

En el corazón de Gante las torres miden el poder de cada quien, en un reto secular: la catedral de San Bavón (Saint Baafs), la iglesia de San Nicolás y la Torre Campanario.









La catedral se construyó en estilo gótico brabantino a partir de la primera mitad del siglo XIII sobre una iglesia románica anterior, obras que se prolongaron durante tres siglos. Su pórtico remata en una torre de 90 metros de altura. En el interior se conservan buenos lienzos de pintura flamenca y un buen coro, pero lo que llama la atención es el púlpito de madera y mármol y la estatua de San Bavón que preside el altar.
San Nicolás es una de las iglesias más antiguas de Gante. Se levantó sobre una anterior de estilo románico que se había incendiado en 1176. Como San Nicolás es el patrón de los comerciantes y dado que los mercaderes ganteses vivían una época de prosperidad, en la primera mitad del siglo XIII decidieron construir una iglesia más grande, ya en el estilo gótico conocido como del Escalda, por el uso de la piedra de color azul grisáceo de la zona de Tournai, a orillas de ese río y transportado por barcos hasta Gante. La iglesia, propiedad del gremio de comerciantes, tuvo que ser ampliada en el siglo XIV para poder sostener su enorme torre, utilizada también como campanario y vigilancia.



La iglesia de San Nicolás ha vivido tiempos azarosos. En 1556, grupos de protestantes, contrarios al culto iconográfico, destruyeron toda la ornamentación gótica. Cuando la Revolución Francesa llegó hasta Flandes utilizó la iglesia como caballerizas del ejército. En el siglo XIX el templo amenazaba ruina total pero los ganteses apostaron por su restauración, que aún sigue.


La Torre-Campanario -o Belfort- simbolizaba el poder de la ciudad medieval, tenía funciones de archivo documental, cuartel general y de vigilancia. Sus campanas advertían al vecindario de los ataques exteriores o de los incendios. Aquí se encuentra la campana Roeland, la más famosa de Flandes. En las cuatro esquinas de la torre vigilaban otros tantos soldados que cada hora hacían sonar sus cuernos, indicando que la ciudad estaba a salvo. La Torre es Patrimonio de la Humanidad, como el resto de campanarios de Flandes. Remata la Torre un dragón dorado, colocado en 1377.


Junto a ella se encuentra la Lonja de los Paños, otra de las industrias que enriquecieron a la ciudad.



Cerca también se encuentra el Ayuntamiento, entre los edificios civiles que compiten en justa lid con las construcciones religiosas.

La plaza principal de Gante es la Korenmarkt, que significa la plaza del grano, pues aquí se comerciaba el trigo y maíz que llegaba al puerto fluvial. A este lugar se abre la oficina de Correos, edificio señorial mezcla de gótico y renacentista.

El puente de San Miguel, a pesar de su aspecto medieval, es obra de comienzos del siglo XX.





Callejear por Gante tiene algo de inmersión en la Edad Media, con toda la prosperidad de una ciudad rica e influyente. Curiosamente, vimos pasar un tranvía que circulaba en dirección a Moscú. Sus tiendas de bordados son un auténtico primor. Cuenta también con un Teatro Real. Cerca de la iglesia de Santiago una concha indicaba que nos encontrábamos en el Camino, era como estar en casa.
Para los españoles Gante tiene el valor simbólico de haber sido cuna de Carlos de Habsburgo. Contra lo que pudiera creerse, la criatura no nació en Gravensteen -considerado demasiado medieval para los gustos de los nuevos condes-. El futuro emperador vino al mundo en el palacio de Prinsenhof, del que no se conservan restos. Era esta una construcción moderna para la época, con más de trescientas habitaciones, baños con agua corriente caliente y fría, grandes salones con tapices y pinturas y jardines. La princesa Juana de Castilla -hija de los Reyes Católicos- había quedado impresionada del lujo de la corte borgoñona y de la magnificencia de sus palacios. El 24 de febrero de 1500 los duques asistían a una fiesta en este palacio cuando Juana se sintió indispuesta, retirándose a una dependencia privada, llamada retraite, es decir, apartada o reservada. Por una traducción aproximada del término con frecuencia se interpreta que quien sería el príncipe más poderoso de su tiempo había nacido en un excusado.
El nacimiento fue recibido con júbilo en la ciudad, disparándose fuegos artificiales desde la Torre, que, según los cronistas del momento, se vieron a quince leguas de distancia. Fue bautizado el 7 de marzo de aquel año en la catedral de San Bavon. Nieto de los Reyes Católicos, por parte de madre, y del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Maximiliano de Austria, y de la duquesa María de Borgoña, por parte de padre, reinaría -junto con su madre- en España como Carlos I y sería coronado emperador como Carlos V.
Fotos: ©Valvar






