Puebla de Sanabria

Puebla de Sanabria (Zamora) es uno de los Pueblos Bonitos de España, con su castillo, su iglesia románica, su arquitectura tradicional y su contundente y sabrosa gastronomía. La joya de una comarca en la Raya de Portugal, que es en sí misma un compendio de belleza paisajística.

Guardábamos un grato recuerdo de nuestra estancia en esta comarca en noviembre de 2006, cuando disfrutamos de un tiempo soleado y un sol brillante. En julio de 2014, un día caluroso y radiante, iniciamos en Puebla de Sanabria la ruta por la región de Tras os Montes, siguiendo el periplo relatado por Julio Llamazares. Hemos vuelto en noviembre de 2023. Para completar nuestras experiencias en esta oportunidad nos recibe una llovizna persistente que alterna con niebla cerrada, que nos moja sin piedad y nos dificulta el paseo por sus calles y las fotos pero que no resta ni un ápice de belleza. Nos alojamos en el Parador, situado en el arrabal de San Francisco. Desde nuestro balcón podemos observar la puebla semioculta por la niebla, anocheciendo, iluminada en la noche, amaneciendo… Un espectáculo.

Situada en una loma que se asoma al río Tera, sabemos que en el 569 la puebla de Sanabria ya existía porque en esas fechas en esas fechases citada en las actas del Concilio de Lugo. Alfonso IX le concede fueros en el siglo XIII. En 1220 es una fortaleza defensiva de los reinos de León frente a Portugal y una de las plazas de armas más importantes del reino. En el siglo XV, los condes de Benavente, señores de la Villa durante cuatro siglos, levantan su castillo que es, con la iglesia de Santa María de Azogue y la Casa Consistorial, los monumentos más importantes del lugar.

El caserío del casco antiguo se desparrama por esta loma con algunos ejemplares de casonas, blasonadas o no, ricamente adornados, y otros de arquitectura popular, con balconadas y galerías acristaladas, algunos de ellos en regular estado de conservación. Puebla de Sanabria está catalogada justamente como Conjunto histórico-artístico.

La construcción del castillo fue impulsada por Rodrigo Alonso Pimentel, y María Pacheco, IV condes de Benavente, siguiendo la costumbre de los nobles de la época, dados a atrincherarse en sus señoríos en sus contiendas frente al poder real. Levanta un recinto amurallado cuadrado con una torre redonda en cada esquina, de altos muros de sillería de granito que prolongan la muralla natural que conforma la meseta rocosa protegida por los cauces fluviales en la que se asienta la fortaleza. Un alcázar infranqueable.

En el centro de este fuerte se alza la torre del homenaje, en buena medida oculta por la altura del muro perimetral, conocida como El Macho.

El castillo ha tenido una vida accidentada: las guerras con Portugal en el siglo XVIII y con Francia en el XIX arruinaron sus muros. Abandonado el uso como fortaleza, en ruinas y abandonado, en 1895 el Estado lo cede al Ayuntamiento “hasta tanto se determine si será o no útil para la defensa de la frontera con Portugal, y, en caso negativo, la cesión será definitiva y de pleno dominio”. En 2022 fue declarado monumento bien de interés cultural. Actualmente, está dedicado a usos culturales: biblioteca, museo y casa de cultura.

El castillo es un excelente mirador desde el que se contempla, si no hay niebla, el río Tera y buena parte de la comarca.

Cerca del castillo se alza la iglesia de Nuestra Señora del Azogue, obra de sillería berroqueña del siglo XII, originalmente de estilo románico tardío, del que solo conserva los muros y las puertas sur y oeste. El resto fue reformado en el siglo XVI.

Llama la atención la puerta del hastial de poniente. Las tres arquivoltas descansan en cuatro columnas-estatuas -las dos restantes se han perdido-, que representan a otros tantos personajes. Las del lado derecho se han identificado como reyes, las de la izquierda personajes ataviados con atuendos de la época.

Los capiteles muestran motivos vegetales y Adán y Eva, la serpiente y un esquemático árbol de la vida.

Sobre esta puerta se abre un óculo románico con chambrana adornada en ajedrezado.

La esbelta torre de la iglesia dobla en altura la del hastial sur, semejando la hermana mayor de éste.

Las arquivoltas de la puerta sur, también románica, presentan decoración geométrica y apoyan en jambas.

En esta ocasión encontramos la iglesia cerrada a cal y canto, pero recordamos haberla visto en nuestra primera visita. El crucero y la cabecera son góticos, cubiertos por bóvedas de crucería estrellada. Conserva una pila bautismal románica del siglo XIII y un órgano del XVIII que estuvo en funcionamiento hasta 1930.

En la misma plaza donde se alza la iglesia se encuentra la Casa Consistorial, de sillería granítica. La fachada es del siglo XV, con dos plantas porticadas y dos torreones a ambos lados.

Casi colindante con esta iglesia se encuentra la ermita de San Cayetano, del siglo XVIII, barroca.

En Puebla de Sanabria hay también un museo de Gigantes y Cabezudos, con 33 cabezudos y 10 gigantes.

La población de Puebla de Sanabria se expandió al otro lado del río Tera por el arrabal de San Francisco, nombre que toma del convento de este nombre. Ocupado antaño por frailes franciscanos, ahora se utiliza para actividades docentes. La iglesia, abierta al público, sirve de apoyo a la parroquial.

Antes de irnos hacemos acopio de los «habones» de la Puebla de Sanabria, unas enormes y ricas alubias blancas, que hemos probado en el Parador. Esperamos tener la oportunidad de volver.

Fotos: ©Valvar

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