Campos del Renacimiento es un tesoro en el corazón de Palencia, testimonio de la riqueza de Tierra de Campos durante el siglo XVI y del talento de algunos de sus hijos o vecinos ilustres: los Berruguete padre e hijo, Jorge Manrique, Alejo de Vahía o el Cardenal Cisneros.
El Museo Territorial Campos del Renacimiento 👇 es el resultado de una rara colaboración institucional: la Diócesis y la Diputación de Palencia y la Junta de Castilla y León, con el diseño y gestión de la Fundación Las Edades del Hombre. Visitarlo es una gozosa experiencia.

En puridad, habría que hablar de los museos, en plural, pues cuatro son los centros expositivos que el visitante puede recorrer en esta visita a Tierra de Campos: la iglesia de Santa María de Becerril de Campos, la de Santa Eulalia de Paredes de Nava, de San Pedro y San Facundo y San Primitivo en Cisneros y Santa María en Fuentes de Nava. Cada uno con un eje expositivo.
Emprendemos esta excursión en compañía de otra pareja amiga, igualmente jubilada, lo que nos permite elegir un día laboral. En consecuencia, somos los únicos visitantes tras la resaca de la Semana Santa. Loados sean todos los dioses de universo.
En el momento de comprar la entrada el visitante tiene opción de elegir entre un solo centro, dos o los cuatro, en este caso con el plazo de seis meses para completar las visitas. Nosotros elegimos el paquete completo y nos beneficiamos de la tarifa reducida aplicada a los mayores de 65 años.

Empezamos por Becerril de Campos, donde nos esperaba Eva para proporcionarnos las entradas e introducirnos en lo que íbamos a ver. Lo primero que sorprende son las dimensiones de estas iglesias, enormes para su población actual.



Máxime si se tiene en cuenta que algunos de estos pueblos llegaron a tener hasta siete templos de similar porte, demostración de la antigua pujanza económica de la comarca.




A partir de ahí, vamos de sorpresa en sorpresa, nos faltan ojos para mirar. Desde el artesonado, tan bien conservado que parece recién acabado, a su programa expositivo, aquí dedicado a la Virgen María.











Descubrimos a un artista poco conocido: Alejo de Vahía, oriundo del norte de Europa, que aquí montó su taller y conoció el éxito. Como no firmaba sus obras, los expertos han ido descubriéndolas identificando sus peculiaridades: unos rizos a modo de flequillo, el ondulado de sus cabellos, la posición de sus manos…

Caemos rendidos de admiración ante la efigie del Padre Eterno, con la Santa Faz en la parte inferior, el Santo Entierro, sus ángeles y sus santos.


Otro tanto nos ocurre con la Virgen con Niño de Juan de Juni, de una ternura conmovedora.
Al terminar la visita, lo propio hubiera sido dar un paseo por el pueblo pero optamos por visitar el museo de Paredes de Nava antes de comer.


Llegamos ya advertidos de las dimensiones de estas iglesias pero la de Santa Eulalia llama la atención por su torre, románica en su primera parte, rematada por una elegante pirámide.

Saludamos a Fernando, que nos introduce en el contenido que nos espera, con un protagonismo destacado de Pedro Berruguete y su hijo Alonso. En todos los museos, un código QR ofrece una visita guiada, muy didáctica e interesante.

La exposición se distribuye en varias instancias. Un relicario conserva lo que se afirma es una costilla de Santiago. A través de una escalera de caracol se accede a la planta superior, de fácil acceso para veteranos como nosotros pero no para personas con movilidad reducida. Lástima, porque ofrece una hermosa imagen del templo.

Se conserva la pila donde fueron bautizados los hijos ilustres de Paredes de Nava, los Berruguete padre e hijo y el militar y escritor Jorge Manrique, conocido especialmente por las Coplas a la muerte de su padre.




En el retablo mayor hay una selección de pinturas de Pedro Berruguete, entre las que destacan los reyes de Judá y especialmente la dedicada al rey David, de penetrante mirada, convertido en imagen icónica. En verdad, solo este retablo daría para echar la mañana entera.

En este recorrido nos encontramos con Alonso de Berruguete, hijo de Pedro, y su delicada Virgen con Niño.

Para acabar rendidos ante la maestría de Alejo de Vahía y su Abrazo de San Joaquín y Santa Ana.

En el exterior del templo, un monumento recuerda a Jorge Manrique, a quien saludamos con admiración y respeto.
Fernando nos ha informado sobre las opciones para comer en el pueblo o en los alrededores y optamos por quedarnos en Paredes. Acudimos al restaurante de Sofía, a esa hora convertido en una especie de ONU reducida, no muy diferente a lo que debió ser esta villa en el glorioso siglo XVI. Nos ofrecen un menú casero y abundante que rematamos con un café tranquilo en la terraza.


Junto al restaurante descubrimos la torre románica de la iglesia de San Juan, que -¡Oh, sorpresa!- está abierta. Como en Francia, comentamos con alegría.



En la oscuridad del templo vemos una instalación de pequeñas figuras que identificamos con un belén. Será que lo dejan de un año para otro, razonamos. El Colega nos saca del error, es lo contrario del belén, un escenario de la Pasión al que no le falta detalle.

A la iglesia le vendría bien una restauración, lo que resulta más evidente porque Paredes de Nava presenta un aspecto reluciente, limpia y cuidada, como hubo de ser en sus buenos tiempos.

A la entrada de la iglesia de San Pedro de Cisneros nos recibe una escultura de quien fue confesor de la reina Católica. En su interior encontramos a Daniel, que, como sus compañeros, nos presenta lo que vamos a ver, en buena medida dedicado al cardenal Cisneros (Torrelaguna, 1436-Roa, 1517), cuya familia era oriunda del lugar.







En la nave central destaca el precioso sepulcro de Gonzalo Ximénez de Cisneros, antepasado del cardenal. Nos deleitamos en las figuras, ya más góticas que románicas, de la sepultura y en la del personaje.



También en la nave, un segundo sepulcro, este de una dama desconocida, del siglo XIV. Adosado al muro de la nave del evangelio un último enterramiento en arcosolio del siglo XV.



El artista principal de este museo es Francisco Giralte, autor del grandioso retablo principal y de la antigua portada, ahora en el interior.




Una amplia colección de santos dominicos de estilo barroco, obra del siglo XVIII ocupa la nave de la epístola.


La oferta expositiva de Cisneros se reparte entre esta iglesia y la de los Santos Facundo y Primitivo. Hasta allí nos encaminamos seguidos por Daniel.





Este segundo centro es el paraíso para los amantes de los artesonados. Bajo una obra mudéjar espectacular, Daniel nos ilustra sobre las características de este tipo de techos. Boquiabiertos nos deja la cubierta de la Capilla de la Virgen del Castillo.

En la plazoleta de la iglesia se alza un sencillo homenaje al Danzante tradicional de Cisneros.
Terminamos nuestro recorrido en la iglesia de Santa María de Fuentes de Nava que, con la de los Santos Facundo y Primitivo, conforma el Centro de Interpretación de las Techumbres Mudéjares, adonde llegamos con agujetas en los ojos y el corazón desbordado por tanta belleza reunida. Teresa nos habla del momento histórico de esplendor de la comarca y del Canal de Castilla, obra de ingeniería hidráulica del siglo XVIII proyectada para el desarrollo de la comarca, solo un poco antes de la aparición del ferrocarril.



Agradecemos sus explicaciones y la proyección del vídeo donde nos descubren los secretos de la construcción de los artesonados, mientras los ojos se nos van a las cubiertas que tenemos sobre nuestras cabezas.




El retablo mayor es ya plenamente barroco. También aquí luce un buen órgano.


Rendidos como estamos a Alejo de Vahía admiramos su hermosa Asunción de la Virgen.

Teresa nos invita a subir a la torre de la iglesia, invitación que solo acepta nuestro amigo Luis, saludándonos desde lo alto cuando ya el sol declina en el horizonte.

Sorprendidos por tanta belleza, alentados por el conocimiento y la competencia de los profesionales que atienden las distintas iglesias, hemos querido completar el recorrido, hurtando tiempo a la visita a los pueblos por donde hemos pasado. Somos conscientes de que nos hemos perdido una parte no menos interesante del programa, por lo que nos emplazamos para volver en una próxima ocasión a conocer mejor los lugares por donde ahora hemos pasado demasiado rápido.
En el camino de vuelta alabamos sin reservas el acierto del proyecto y nos preguntamos cómo es posible que no abunden iniciativas de este tipo, que revitalizan el entorno donde se ubican, mientras el enorme patrimonio artístico de otras comarcas de la Comunidad -la España vaciada- permanece cerrado a cal y canto.













Fotos: ©Valvar


