San Juan de Ortega cerrado

Decir San Juan de Ortega en el Camino de Santiago es pronunciar palabras mayores. Situado a una veintena de kilómetros de la ciudad de Burgos, rodeado de bosques en los antaño peligrosos Montes de Oca, en este punto se encuentra la iglesia levantada en el siglo XI para acoger a los peregrinos medievales y los restos del santo promotor.

Este Juan que luego llegaría a santo había nacido en Quintanaortuño en el año 1080. Desde muy joven se unió a Domingo de la Calzada, que también llegaría a los altares, primero como eremita y luego, abriendo caminos y construyendo puentes por los que pudieran transitar los peregrinos que se dirigían a Santiago. Tras la muerte de Domingo, en 1109, peregrinó a Jerusalén. A la vuelta de este viaje sufrió un naufragio, momento en que se encomendó a San Nicolás, prometiendo dedicarle una capilla si se salvaba. Cumplió su promesa construyendo una pequeña iglesia en una zona de los Montes de Oca conocida como Urtica, esto es, ortiga o maleza, de donde tomó nombre el lugar. Junto a la iglesia levantó un albergue para peregrinos. Ambas son el germen de lo que los peregrinos se encuentran hoy.

Puente de Agés

La tradición le atribuye la finalización de la calzada entre Nájera y Burgos y la construcción de los puentes primitivos de Logroño, Nájera, Santo Domingo, Belorado, Cubo de Bureba y Agés.

No estaba solo, se le fueron uniendo nuevos colabores en las labores hospitalarias, de manera que hacia 1138 se crearía el monasterio de San Nicolás, conocido a partir del siglo siguiente como de San Juan de Ortega.

Encontró además el apoyo decisivo del rey Alfonso VI -empeñado en que Castilla se uniera a las corrientes culturales que llegaban de Europa a través de la ruta jacobea- y de sus sucesores: en 1142 Alfonso VII le donará el realengo de los Montes de Oca y otras propiedades. Sancho III lo ampliará con el señorío de las villas de Ojuela y Hoyuelos con todas sus posesiones.

En 1163 muere Juan de Quintanaortuño dejando garantizada la pervivencia de su fundación. La comunidad creada en torno a él, convertida en canónigos regulares agustinos, será avalada por el papa Inocencio II, bajo la dependencia y protección papal.

En 1170, Alfonso VIII cede el monasterio de San Juan de Ortega a la catedral de Burgos, pasando a ser administrado y gobernado por una dignidad del cabildo, con el cargo de abad. Los siglos siguientes decayó el número de monjes agustinos de manera que en 1432 el obispo de Burgos acordó con el monasterio jerónimo de Fresdelval que San Juan de Ortega pasase a ser monasterio de esta orden. Recuperó su independencia dos años después.

Las peripecias de la comunidad no mermaron la devoción popular al santo de Quintanaortuño, que pronto tuvo fama de milagrero. Acudían a él enfermos y accidentados y, muy especialmente, mujeres deseosas de ser madres. Es el caso de la reina Isabel la Católica, que llegó hasta aquí en 1477 rogando al santo que le diera un hijo, a poder ser, varón. La reina había dado a luz en 1470 a su primogénita, Isabel, y temía por la sucesión de la corona, máxime porque aún vivía su sobrina Juana, mal llamada la Beltraneja, a quien ella había disputado el trono. El santo debió apiadarse de la tía más que de la sobrina pues al año siguiente la reina daba a luz a un niño, Juan, el único hijo varón de los Reyes Católicos. Agradecida, la reina encargó a Hernando de Talavera hacer un santo de plata para el monasterio por el que pagará 75.000 maravedís y contribuirá a financiar las obras de la iglesia, como expresan los escudos reales en las claves de las bóvedas de crucería del templo. Y así continuó hasta la desamortización del siglo XIX.

La iglesia de San Juan de Ortega 👇 está, pues, dedicada a San Nicolás. Iniciada en estilo románico, tiene cabecera de tres ábsides, el central mayor que los dos laterales, con tres naves con crucero, se proyectó como una construcción de grandes dimensiones.

La muerte del fundador paralizó durante años la construcción y cuando se retomó se hizo con arreglo al nuevo estilo imperante también en Europa: el gótico. Empero, el conjunto resulta armonioso y conserva la grandeza, si no las dimensiones, con la que seguramente se había proyectado desde el principio.

En el exterior, destacan los canecillos de los ábsides, la única parte románica del edificio.

En el interior, es famoso su capitel de la Anunciación sobre el que cada solsticio de primavera y de otoño, a las cinco de la tarde un rayo de sol que penetra por un ventanal de la fachada va iluminando escenas de la infancia de Jesús: la Anunciación a la Virgen, la Visitación a Santa Isabel, el Nacimiento y la anunciación a los pastores.

Otro de los capiteles representa el combate entre un infante armado de espada, cubierto de cota de malla y yelmo con escudo de cometa, que se enfrenta a un jinete armado con lanza.

No menos famoso es el monumento funerario de estilo gótico mandado realizar por los condestables de Castilla, Pedro Fernández de Velasco y su esposa Mencía de Mendoza y Figueroa, cuyos escudos aparecen en el baldaquino. Sobre la caja se labró una efigie del santo y en los laterales escenas de su vida y milagros.

La capilla de San Nicolás de Bari es conocida como capilla del santo por creerse que es aquí donde inicialmente fueron enterrados sus restos. El resto de dependencias corresponden al monasterio jerónimo, obras realizadas entre los siglos XV al XVIII

El sepulcro tardorrománico que ocupaba el interior del baldaquino estuvo un tiempo en la cripta y ahora puede verse en la iglesia.

La etapa de San Juan de Ortega es una de las más importantes del Camino de Santiago, por la fama del santo, por la dureza del paso de los Montes de Oca, por la belleza del lugar y por la fama de su albergue de peregrinos ya desde la época del santo.

Este es un lugar especial para nosotros porque aquí, un día de finales de los años ochenta descubrimos el Camino en la amable compañía de algunos miembros de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, que ya por entonces habían asumido la tarea de promoción del Camino, su defensa y conservación. Ellos y nosotros acogidos al amable y generoso amparo de José María Alonso Marroquín 👇 y sus sopas de ajo.

No se había producido aún el auge que luego tuvo el Camino ni existían muchas de las estructuras de apoyo que ahora encuentran los peregrinos. José María, párroco de la iglesia y hospitalero, estaba dedicado en cuerpo y alma al Camino y a los peregrinos y contribuyó a crear esos servicios. Pablo Arribas Briones, uno de aquellos amigos y estudioso del Camino, definió a José María como “el hito más humano y cabal de cuantos atendieron a los peregrinos en los últimos años”. Él fue quien nos animó a escribir sobre la peregrinación y, efectivamente, publicamos en Diario de Burgos una serie de reportajes sobre el itinerario en Burgos que tuvieron éxito y por el que los Amigos del Camino nos dieron una premio que guardamos con afecto.

A su muerte, ocurrida en 2008, el arzobispado de Burgos cedió la administración del albergue a la Fundación Diper 👇, una privativación de servicios al fin y a la postre.

Desde entonces acostumbramos a visitar San Juan de Ortega al menos una vez al año, generalmente en verano, para afianzarnos en la constancia de que seguimos en el buen camino. En esta ocasión lo hicimos el segundo domingo de noviembre de 2024 y cuál no fue nuestra sorpresa al encontrar cerrados la iglesia y el albergue. Lloviznaba ligeramente, los peregrinos se paraban un momento y, al ver cerradas las puertas, seguían caminando. En la caseta de información, un cartel, colocado por los vecinos del pueblo, advertía de que a ellos también les sorprendía el cierre.

El lunes llamamos al arzobispado para conocer las razones de la clausura, donde nos informan que la iglesia está cerrada desde el Pilar (12 de octubre) hasta marzo y el albergue depende de la fundación. La web de esta👇 indica que tras el cierre el 14 de octubre se realizarán los trabajos de mantenimiento del monasterio y del albergue para preparar la temporada siguiente. ¿Quién sella la compostela?, pregunto en el arzobispado. No la sella nadie, responde una voz masculina al otro lado del teléfono.

El Camino de Santiago es, con Jerusalén y Roma, una de las tres grandes rutas de peregrinación cristiana. Incluso aceptando que muchos de quienes hacen el camino no lo hacen por razones religiosas, esta es la ruta por la que entraron las formas de hacer arte en la Edad Media, que distribuyó los usos y costumbres de Europa, entre las muchas razones que podrían esgrimirse en su defensa baste el hecho de que desde 1987 sea el primera Itinerario Cultural Europeo calificado por el Consejo de Europa y que cada año transitan por él cerca de medio millón de personas, 438.307 en 2023, 446.078 en los nueve primeros meses de 2024.

Para alguien poco fan de la iglesia católica pero aficionada al arte, que ha recorrido bastantes iglesias de Francia -país laico donde los haya- encontrándolas siempre abiertas lo de las iglesias cerradas a cal y canto en España es un misterio insondable. Pero las muchas ocasiones en que me he dado con la puerta en las narices me autoriza a preguntar para qué diablos quiere la iglesia inmatricular tantos templos si luego los cierra a fieles e infieles.

El domingo de nuestra visita, mientras hablo con una pareja de peregrinos franceses que se ha refugiado junto a la caseta de información, el Colega ha pegado la hebra con un vecino. ¿Qué te ha dicho?, le pregunto. El Colega, hombre cortés e ilustrado, doblemente licenciado en ciencias y letras, pero que en sus ratos libres bien podría enseñar des-lenguaje a los émulos de Camilo José Cela, lo resume así: Que están hasta los cojones del arzobispado y que lo contemos a ver si el arzobispo se entera de una vez.

Dicho queda.

Fotos: ©Valvar

2 respuestas a «San Juan de Ortega cerrado»

  1. Soy un peregrino que está empezando a escribir un libro sobre San Juan de Ortega y más concretamente sobre don José María al cual conocí el año 1989 y que nos unió una gran amistad, de hecho el año 2004 nos casó en San Juan de Ortega.

    Me ha gustado mucho el artículo y me gustaría publicarlo en mi libro, este u otro que quisiérais. Espero vuestras noticias. GRACIAS

    Presidente Fundación San Antón

    http://www.fundacionsananton.org

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  2. Ovidio, puedes utilizar el post cuantas veces quieras. Nosotros también teníamos mucho afecto a José María y nos unimos gustosos a cualquier homenaje que se le rinda.

    Sí tienes interés en el texto que escribimos en Diario de Burgos sobre la etapa de San Juan de Ortega, dínoslo y te lo mandamos.

    Aprovecho para agradeceros el trabajo que la Fundación San Antón hace en el viejo monumento.

    Un abrazo

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