Poitiers es una vieja dama con una gran historia a sus espaldas y un joyero bien surtido: Notre Dame la Grande, Saint Hillaire, la catedral de Saint Pierre...
Abadía de Fontevraud
La abadía de Fontevraud, fundada en 1101, se extendía sobre trece hectáreas en el corazón del Valle del Loire. Protegida por los Plantagenet, especialmente de Leonor de Aquitania, fue panteón de la dinastía
El Santo Cristo de Tomar
El convento del Santo Cristo de Tomar, una demostración del poder de los templarios, que aquí resistieron. Se levanta en el interior del recinto amurallado, sobre un otero desde el que se domina el valle del río Navaro, donde se asienta la ciudad de Tomar. El conjunto es un repaso a la arquitectura portuguesa, pues en él se unen el románico al gótico, el manuelino y el renacentista.
Los Santos Mártires de Garray
Si en algún momento sentís la necesidad de ver románico del bueno acudáis a conocer su ermita de los Santos Mártires, que se levanta en la falda del monte de La Muela. Si, como nosotros, tenéis la fortuna de que os atienda Ana Esmeralda Jiménez, habréis hecho el día.
Escalada en Orejana
San Juan Bautista de Orejana es una pequeña pero muy hermosa iglesia casi perdida en medio de la nada, que un día atrajo a escultores y maestros capaces de dejar a la posteridad semejante tesoro.
La fortaleza de Monterrey
Un castillo medieval con su torre del homenaje, una iglesia románico-gótica, un palacio renacentista, la huella de una parte de nuestra historia. Eso es la fortaleza de Monterrey
Fin de año en Aveiro
Aveiro es una ciudad pequeña, pero bonita, amigable y con personalidad.
Santa María de Piasca
Piasca acogió en otro tiempo una escuela de constructores románicos, cuya influencia se extendió por las comarcas de alrededor en lo que ahora son tierras de Cantabria, Palencia o Burgos, dejando señal de lo aprendido y de su propia iniciativa.
San Salvador de Cantamuda
San Salvador de Cantamuda -su espadaña, su altar- es uno de los lugares más interesantes y atractivos del muy abundante románico palentino. De esos a los que apetece volver una y otra vez en la seguridad de que siempre vas a descubrir algo nuevo.
San Pere de Rodes
Cuando se atisba la silueta del monasterio de San Pedro/Pere de Roda/Rodes entiendes cabalmente el olfato especial del que dieron prueba los monjes fundadores a la hora de buscar asentamiento. En lo alto de la sierra de Verdera, cerca del golfo de Rosas, del cabo de Creus y con la bahía de Port de la Selva a la vista, el lugar no puede ser más hermoso, pero el monasterio aún añade belleza a un lugar que parece desprendido del edén, un magnífico ejemplar románico que mira de tú a tú al Mediterráneo.
